El embrujo


Sin llegar a creen demasiado en las propiedades de algunos brebajes, menos, si no llevan lúpulo, doble lúpulo, caña, malta o listán negro, alguna vez en mi vida, he estado embrujada y tú, también.

Estar embrujado, es creer de forma incuestionable en las posibilidades de algo, que seguramente es imposible. Hay embrujos que se te pasan de golpe en el tanatorio, en el probador, cuando llega la cuenta o cuando vuelves a ver a alguien que conociste con mascarilla. Hay otros, que duran incluso años y al principio, cuando el concentrado de la pócima está a tope, son totalmente placenteros, hasta que algo del caldero donde se hizo la mezcla, empieza a escasear y no puedes arreglarlo, ni con actimel, ni con danacol, ni con aspirinas inglesas. Ahí, es justo cuando empiezas a sentirte raro y esa rareza, te acaba comiendo, hasta parecer que eres otra persona, en otro lugar, en el caso más bestia, en otra vida, que no es la tuya.

Hay gente muy negada y amante de la magia. Esta gente se empeña en seguir simulando el embrujo en su versión inicial y eso, lo siento, no es estar embrujado, es estar simulado. Sin embargo, no se debe juzgar a esas personas, hay gente que vive amargando, agobiando o cansando, es mucho más pacífica, la gente que vive simulando, están muy ocupados en sí mismos.

Dependiendo de la potencia de la dosis, la capacidad de síntesis de tu cuerpo y más aún, de la fuerza de tu mente, a veces, hay brebajes que flaquean a medio camino, mucho antes de la duración prevista para la mezcolanza.

Una discusión sin resolver, una mentira, una omisión, un cambio brusco hacia una latitud que ni de coña estaba en tu ruta, una mala noticia, la vuelta de un expediente finalizado, que realmente estaba aún en trámite de audiencia…estas cosas, despiertan al embrujado antes de tiempo, sale del coma y empieza a cuestionarse y cuestionarlo todo. La época libre de embrujo, es un sí, pero no, puede o quizás no, ¡Venga qué coño! ¡Uf, ni de coña!…tranquilo, no estás embrujado, estás matriculado en un intensivo de vida, las preguntas mal contestadas, no penalizan, enseñan.

Toda esta parrafada, cada uno, la habrá llevado mentalmente a una situación concreta, se habrá visto reflejado, pensará en mi propia vida si me conoce, pensará en la suya, en la de su vecino…sinceramente, ha hecho bien, porque embrujo hay para todos y todos lo hemos estado y volveremos a estar a lo largo de nuestra vida. Quien no lo haya estado, que mire bien alrededor, porque está muerto.

Nos da miedo, por desconocido, porque no entendemos de donde sale, ni por qué ha venido, pero mi madre luchó porque yo me comiese todo lo del plato y bebiese todo lo del vaso. Si me ponen otra pócima, por supuesto, me la voy a beber de un trago.

No es un brebaje, es una vista, que por unas horas, me embrujó.

4 respuestas a “El embrujo”

    • Gracias belleza, yo,siempre he tenido, bastante pluma (jejeje), podría escribir menos y dictar más, pero eso confirmaría la fama de dictadora que ya tengo y la fama no hay que confirmarla, hay que mantener el embrujo…

    • No es fácil, pero es lo que se me suele dar con menos esfuerzo. Tengo muchas ganas de verte y que sin esfuerzo, sólo de escucharte, salga otra parrafada como esta.
      Un beso estampadísimo para ti bandido.

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